Cierto día mientras pasaba por un canal de agua cristalina me detuve un momento pues la sed ya me golpeaba , era uno de esos días de verano donde el termómetro llegaba a pasar por encima de los 40° Celsius, mucho calor para mi, pues en mi ciudad natal nunca me había enfrentado a esas temperaturas.
Eran ya más de las once de la mañana y ni mi compañero de misión, ni yo , habíamos desayunado, ya hasta nos estábamos resignando a no desayunar ese día , pero el hambre y la sed se hacían presentes cada vez más, me incliné hasta meter las manos en el canal del agua y me enjuague el rostro para refrescarme un poco , no me atreví a beber del agua, pues de contaban historias sobre los virus que pudiera tener.
Cuando levantamos la cabeza después de mojarnos, vimos a una mujer de edad avanzada que nos dijo : "hijitos, vengan a tomar agua a mi casa"
Enseguida la seguimos y nos comenzó a contar historias sobre ese canal de agua , donde decía iban a tomar agua los camaleones y otros bichos.
Al llegar a su casa lo primero que nos mostró fue una imagen del niño Dios, que ella conservaba desde hace algunas décadas y algunos rosarios que ella utilizaba para orar, a veces se me hace difícil entender la fe de las personas mayores, es una fe con gran convicción, aunque muchas veces no está bien enfocada , asi era la fe de esta grata señora; doña Margarita, o como prefiera que le dijeran : "doña Maguito".
Todos sus hijos se fueron a Estados Unidos en busca de una mejor vida , y la consiguieron, tanto así que a doña Maguito no le faltaba nada , después de una pequeña charla nos invitó a desayunar, ¡Que comida más deliciosa! , A veces no se valoran esas pequeñas cosas, pues las tenemos a diario, pero ese día los frijoles y el huevo que nos compartió, me supieron a gloria.
Ella siguió contándonos sobre historias de su vida , nos contó cómo Dios llegó para hacerla siempre feliz , ya con noventa y tres años era mucha la lucidez con la que hablaba ,en sus ojos solo se veía paz, una paz que sólo llegando a esa edad se puede experimentar.
Desde ese día he pensado en esos Santos anónimos, esos que no están en los altares ni son venerados, para mí, doña Maguito era una persona santa que siempre ponía a Dios por encima de todo.
Quizá jamás podré entender la fe las personas mayores, pero puedo entender que doña Maguito siempre fue una persona libre , alegre y satisfecha, gracias a ese secreto que me compartió.
-doña Maguito, ¿cuál es su secreto para llegar a esa edad y ser así de feliz?
- nada más que hacer el rosario completo todos los días, yo pienso que Dios me ha permitido vivir tanto tiempo para que yo rece por mis familiares difuntos, no dejare está misión hasta que cada uno de ellos entre al cielo.
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