Un día paseaba por aquel lugar y se dio cuenta de un agujero en la pared de la viña, sin pensarlo intento meterse pero no pudo pasar pues era muy estrecho.
más tarde a este zorro se le ocurrió una idea, dejaría de comer 3 días para ser lo suficientemente delgado para poder pasar, y así fue, después de 3 días sin comer, logró entrar al viñedo y comió cuantas uvas pudo, racimos enteros saboreaba y disfrutó aquel manjar con mucha ansia, estaba contento y se regocijaba con alegría.
cuando término tal festín, decidió que ya era tiempo de volver a su hogar y seguir con su vida, pero al intentar salir se dio cuanta que nuevamente ya no podía pasar por aquél agujero, y repitió el proceso que lo llevó allí, dejó de comer tres días y al fin pudo salir.
ya afuera subió al pequeño monte, y dirigiendo su vista al viñedo dijo: "me la he pasado muy bien, querido viñedo, pero de ti ya nada conservo tú sabor ya lo he olvidado y de nada me ha servido".
ese viñedo es la vida misma y nosotros los zorros que persiguen sus deseos, que todo bien y mal son pasajeros, y al final ya nada nos llevamos, sólo la experiencia y aprendizaje que son lo que más importa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario