jueves, 1 de febrero de 2018

El niño es presentado en el templo

El niño que frágil reposa 
Entre las bestias de ganado
Rodeado de pastores en la casa
Es por reyes adorado

De frágil humanidad se viste
Para a los hombres entender
No ha bastado que lo creaste
También lo quieres proteger

El Dios uno y trino se hace limitado
El que es eterno del tiempo depende
La profesia se cumple, el niño a nacido
Con su llegada pisará a la serpiente

Pero que chiquito se mira
Ahí en el pesebre acostado
La ternura de sus ojos brota
Se nota apenas su cuerpecito delgado

Este es el rey que se esperaba
Libertador de los hombres dolientes
La estrella marca su llegada
Él es el Sol naciente


Al templo su madre en brazos lo lleva,
Su padre de la mano a María protege
Presenta al niño y el sacrificio deja 
La sagrada familia ahí está presente

Feliz la vida del niño entre los hombres
Con una madre amorosa 
Que lo trata como pieza orfrebe
José por su familia tiene manos rasposas

Jesús , tan pequeño, apenas caminando
Tú luz ya irradia la vida en esta tierra
Has venido para salvarnos
Jesús, para ti siempre la gloria eterna.

lunes, 29 de enero de 2018

Seamos como niños, sólo en cuanto a la ausencia de malicia

Ved qué paz y qué alegría, convivir los hermanos unidos. Ciertamente, qué paz y qué alegría cuando los hermanos conviven unidos, porque esta convivencia es fruto de la asamblea eclesial; se los llama hermanos porque la caridad los hace concordes en un solo querer.

Leemos que, ya desde los orígenes de la predicación apostólica, se observaba esta norma tan importante: La multitud de los creyentes no era sino un solo corazón y una sola alma. Tal, en efecto, debe ser el pueblo de Dios: todos hermanos bajo un mismo Padre, todos una sola cosa bajo un solo Espíritu, todos concurriendo unánimes a una misma casa de oración, todos miembros de un mismo cuerpo que es único.

Qué paz y qué alegría, convivir los hermanos unidos. El salmista añade una comparación para ilustrar esta paz y alegría, diciendo: Es ungüento precioso en la cabeza, que baja por la barba de Aarón hasta la franja de su ornamento. El ungüento con que Aarón fue ungido sacerdote estaba compuesto de substancias olorosas. Plugo a Dios que así fuese consagrado por primera vez su sacerdote; y también nuestro Señor fue ungido de manera invisible entre todos sus compañeros. Su unción no fue terrena; no fue ungido con el aceite con que eran ungidos los reyes, sino con aceite de júbilo. Y hay que tener en cuenta que, después de aquella unción, Aarón, de acuerdo con la ley, fue llamado ungido.

Del mismo modo que este ungüento, doquiera que se derrame, extingue los espíritus inmundos del corazón, así también por la unción de la caridad exhalamos para Dios la suave fragancia de la concordia, como dice el Apóstol: Somos perfume que proviene de Cristo. Así, del mismo modo que Dios halló su complacencia en la unción del primer sacerdote Aarón, también es una paz y una alegría convivir los hermanos unidos.

La unción va bajando de la cabeza a la barba. La barba es distintivo de la edad viril. Por esto nosotros no hemos de ser niños en Cristo, a no ser únicamente en el sentido ya dicho, de que seamos niños en cuanto a la ausencia de malicia, pero no en el modo de pensar. El Apóstol llama niños a todos los infieles, en cuanto que son todavía débiles para tomar alimento sólido y necesitan de leche, como dice el mismo Apóstol: Os di a beber leche; no os ofrecí manjar sólido, porque aún no lo admitíais. Y ni siquiera ahora lo admitís.

viernes, 26 de enero de 2018

El maximo combate



P
ablo, encerrado en la cárcel, habitaba ya en el cielo, y recibía los azotes y heridas con un agrado superior al de los que conquistan el premio en los juegos; amaba los sufrimientos no menos que el premio, ya que estos mismos sufrimientos, para él, equivalían al premio; por esto, los consideraba como una gracia. Sopesemos bien lo que esto significa. El premio consistía ciertamente en partir para estar con Cristo; en cambio, quedarse en esta vida significaba el combate; sin embargo, el mismo anhelo de estar con Cristo lo movía a diferir el premio, llevado del deseo del combate, ya que lo juzgaba más necesario.

Comparando las dos cosas, el estar separado de Cristo representaba para él el combate y el sufrimiento, más aún, el máximo combate y el máximo sufrimiento. Por el contrario, estar con Cristo representaba el premio sin comparación; con todo, Pablo, por amor a Cristo, prefiere el combate al premio.

Alguien quizá dirá que todas estas dificultades él las tenía por suaves, por su amor a Cristo. También yo lo admito, ya que todas aquellas cosas, que para nosotros son causa de tristeza, en él engendraban el máximo deleite. Y ¿para qué recordar las dificultades y tribulaciones? Su gran aflicción le hacía exclamar: ¿Quién sufre angustias sin que yo las comparta? ¿Quién es impugnado por el enemigo sin que esté yo en ascuas?

Os ruego que no sólo admiréis, sino que también imitéis este magnífico ejemplo de virtud: así podremos ser partícipes de su corona.

Y si alguien se admira de esto que hemos dicho, a saber, que el que posea unos méritos similares a los de Pablo obtendrá una corona semejante a la suya, que atienda a las palabras del mismo Apóstol: He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, que el Señor, justo juez, me otorgará aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que hayan esperado con amor su venida. ¿Te das cuenta de cómo nos invita a todos a tener parte en su misma gloria?

Así pues, ya que a todos nos aguarda una misma corona de gloria, procuremos hacernos dignos de los bienes que tenemos prometidos.

Y no sólo debemos considerar en el Apóstol la magnitud y excelencia de sus virtudes y su pronta y robusta disposición de ánimo, por las que mereció llegar a un premio tan grande, sino que hemos de pensar también que su naturaleza era en todo igual a la nuestra; de este modo, las cosas más arduas nos parecerán fáciles y llevaderas y, esforzándonos en este breve tiempo de nuestra vida, alcanzaremos aquella corona incorruptible e inmortal, por la gracia y la misericordia de nuestro Señor Jesucristo, a quien pertenece la gloria y el imperio ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.





miércoles, 24 de enero de 2018

La importancia de la devocion

En la misma creación, Dios creador mandó a las plantas que diera cada una fruto según su propia especie: así también mandó a los cristianos, que son como las plantas de su Iglesia viva, que cada uno diera un fruto de devoción conforme a su calidad, estado y vocación.

La devoción, insisto, se ha de ejercitar de diversas maneras, según que se trate de una persona noble o de un obrero, de un criado o de un príncipe, de una viuda o de una joven soltera, o bien de una mujer casada. Más aún: la devoción se ha de practicar de un modo acomodado a las fuerzas, negocios y ocupaciones particulares de cada uno.

Dime, te ruego, mi Filotea, si sería lógico que los obispos quisieran vivir entregados a la soledad, al modo de los cartujos; que los casados no se preocuparan de aumentar su peculio más que los religiosos capuchinos; que un obrero se pasara el día en la iglesia, como un religioso; o que un religioso, por el contrario, estuviera continuamente absorbido, a la manera de un obispo, por todas las circunstancias que atañen a las necesidades del prójimo. Una tal devoción ¿por ventura no sería algo ridículo, desordenado o inadmisible?

Y, con todo, esta equivocación absurda es de lo más frecuente. No ha de ser así; la devoción, en efecto, mientras sea auténtica y sincera, nada destruye, sino que todo lo perfecciona y completa, y, si alguna vez resulta de verdad contraria a la vocación o estado de alguien, sin duda es porque se trata de una falsa devoción.

La abeja saca miel de las flores sin dañarlas ni destruirlas, dejándolas tan íntegras, incontaminadas y frescas como las ha encontrado. Lo mismo, y mejor aún, hace la verdadera devoción: ella no destruye ninguna clase de vocación o de ocupaciones, sino que las adorna y embellece.

Del mismo modo que algunas piedras preciosas bañadas en miel se vuelven más fúlgidas y brillantes, sin perder su propio color, así también el que a su propia vocación junta la devoción se hace más agradable a Dios y más perfecto. Esta devoción hace que sea mucho más apacible el cuidado de la familia, que el amor mutuo entre marido y mujer sea más sincero, que la sumisión debida a los gobernantes sea más leal, y que todas las ocupaciones, de cualquier clase que sean, resulten más llevaderas y hechas con más perfección.

Es, por tanto, un error, por no decir una herejía, el pretender excluir la devoción de los regimientos militares, del taller de los obreros, del palacio de los príncipes, de los hogares y familias; hay que admitir, amadísima Filotea, que la devoción puramente contemplativa, monástica y religiosa no puede ser ejercida en estos oficios y estados; pero, además de este triple género de devoción, existen también otros muchos y muy acomodados a las diversas situaciones de la vida seglar.

Así pues, en cualquier situación en que nos hallemos, debemos y podemos aspirar a la vida de perfección.

martes, 23 de enero de 2018

María, la santa madre de Dios

Nunca había sido tan Mariano, casi siempre mis predicaciones se trataban sobre otros personajes bíblicos o solamente de Jesús , si rezaba el rosario, pero era de una forma casi mecánica.

En las misiones que iba les enseñaba a rezar el rosario o les hablaba un poquito sobre María, pero no me sentía encantado por Ella , no sentia ese deseo de orar con Ella , de platicar con Ella , sólo era para mí un personaje más.


Sucedió que un sacerdote me invitó a ser su sacristán, a lo que accedí en seguida, me encantaba ser sacristán, pasar todo el día dentro de la parroquia, con el olor a flores , el olor a limpiador de madera que utilizaba los viernes para dejar limpio el piso , y ese olor a incienso que está presente en casi todas las parroquias.


El sacerdote me enseñó a amar a María, no con consejos ni con predicaciones, sino con el ejemplo, el ama a María , nuestra santa madre, y así me enseñó a amarla.


Cada vez más sentía cerca a María , la sentía con ese amor materno, y así fue como comencé a orarle todos los días, a platicar con Ella , a cantarle, eso fue lo que me enseñó el padre.


Pasaba el tiempo y cada día me sentía más hijo de María , pero no lo había notado hasta el triste día que ese santo sacerdote se fue de la parroquia, lo noté porque esa consagración a María que tanto me gustaba ahora ya no la volvería a rezar después de misa , ahora el nuevo sacerdote no la quería hacer, ahí fue cuando me di cuenta que yo ya amaba a nuestra santa madre la virgen María, entre lágrimas respiré fuertemente y poniendo mi vista en la imagen de nuestra santa madre comencé a recitar:


"Oh señora y madre mía , yo me ofrezco enteramente a ti, y en prueba de mi fiel afecto te consagro en este día y siempre : mis ojos , mis oídos , mi lengua y mi corazón, en una palabra todo mi ser , ya que soy todo tuyo, oh madre de bondad, guárdame y defiendeme como cosa y posesión tuya , amén".

lunes, 22 de enero de 2018

Hasta que la muerte nos separe

El hombre y la mujer, que por el pacto conyugal no son dos, sino una sola carne, con la íntima unión de personas y de obras se ofrecen mutuamente ayuda y servicio, experimentando así y logrando más plenamente cada día el sentido de su propia unidad.

Esta íntima unión, por ser una donación mutua de dos personas, y el mismo bien de los hijos exigen la plena fidelidad de los esposos y urgen su indisoluble unidad.

Cristo el Señor bendijo abundantemente este amor multiforme que brota del divino manantial del amor de Dios y que se constituye según el modelo de su unión con la Iglesia.

Pues así como Dios en otro tiempo buscó a su pueblo con un pacto de amor y de fidelidad, así ahora el Salvador de los hombres y Esposo de la Iglesia sale al encuentro de los esposos cristianos por el sacramento del matrimonio. Permanece además con ellos para que así como él amó a su Iglesia y se entregó por ella, del mismo modo los esposos, por la mutua entrega, se amen mutuamente con perpetua fidelidad.

El auténtico amor conyugal es asumido por el amor divino y se rige y enriquece por la obra redentora de Cristo y por la acción salvífica de la Iglesia, para que los esposos sean eficazmente conducidos hacia Dios y se vean ayudados y confortados en su sublime papel de padre y madre. Por eso los esposos cristianos son robustecidos y como consagrados para los deberes y dignidad de su estado, gracias a este sacramento particular; en virtud del cual, cumpliendo su deber conyugal y familiar, imbuidos por el espíritu de Cristo, con el que toda su vida queda impregnada de fe, esperanza y caridad, se van acercando cada vez más hacia su propia perfección y mutua santificación, y así contribuyen conjuntamente a la glorificación de Dios. De ahí que, cuando los padres preceden con su ejemplo y oración familiar, los hijos, e incluso cuantos conviven en la misma familia, encuentra más fácilmente el camino de la bondad, de la salvación y de la santidad. Los esposos, adornados de la dignidad del deber de la paternidad y maternidad, habrán de cumplir entonces con diligencia su deber de educadores, sobre todo en el campo religioso, deber que les incumbe a ellos principalmente. Los hijos, como miembros vivos de la familia, contribuyen a su manera a la santificación de sus padres, pues, con el sentimiento de su gratitud, con su amor filial y con su confianza, corresponderán a los beneficios recibidos de sus padres y, como buenos hijos, los asistirán en las adversidades y en la soledad de la vejez.

viernes, 19 de enero de 2018

Hay que amar solamente a Dios


El que se ama a sí mismo no puede amar a Dios; en cambio, el que, movido por la superior excelencia de las riquezas del amor a Dios, deja de amarse a sí mismo ama a Dios. Y como consecuencia ya no busca nunca su propia gloria, sino más bien la gloria de Dios. El que se ama a sí mismo busca su propia gloria, pero el que ama a Dios desea la gloria de su Hacedor.

En efecto, es propio del alma que siente el amor a Dios buscar siempre y en todas sus obras la gloria de Dios y deleitarse en su propia sumisión a él, ya que la gloria conviene a la magnificencia de Dios; al hombre, en cambio, le conviene la humildad, la cual nos hace entrar a formar parte de la familia de Dios. Si de tal modo obramos, poniendo nuestra alegría en la gloria del Señor, no nos cansaremos de repetir, a ejemplo de Juan Bautista: Es preciso que él crezca y que yo disminuya.

Sé de cierta persona que, aunque se lamentaba de no amar a Dios como ella hubiera querido, sin embargo lo amaba de tal manera que el mayor deseo de su alma consistía en que Dios fuera glorificado en ella y que ella fuese tenida en nada. El que así piensa no se deja impresionar por las palabras de alabanza, pues sabe lo que es en realidad; al contrario, por su gran amor a la humildad, no piensa en su propia dignidad, aunque fuese el caso que sirviese a Dios en calidad de sacerdote; su deseo de amar a Dios hace que se vaya olvidando poco a poco de su dignidad y que extinga en las profundidades de su amor a Dios, por el espíritu de humildad, la jactancia que su dignidad pudiese ocasionar, de modo que llega a considerarse siempre a sí mismo como un siervo inútil, sin pensar para nada en su dignidad, por su amor a la humildad. Lo mismo debemos hacer también nosotros, rehuyendo todo honor y toda gloria, movidos por la superior excelencia de las riquezas del amor a Dios, que nos ha amado de verdad.

Dios conoce a los que lo aman sinceramente, porque cada cual lo ama según la capacidad de amor que hay en su interior. Por tanto, el que así obra desea con ardor que la luz de este conocimiento divino penetre hasta lo más íntimo de su ser, llegando a olvidarse de sí mismo, transformado todo él por el amor.

El que es así transformado vive y no vive; pues, mientras vive en su cuerpo, el amor lo mantiene en un continuo peregrinar hacia Dios; su corazón, encendido en el ardiente fuego del amor, está unido a Dios por la llama del deseo y su amor a Dios le hace olvidarse completamente del amor a sí mismo, pues, como dice el Apóstol, si nos hemos portado como faltos de juicio, ha sido por Dios; si ahora somos razonables, es por vuestro bien.

jueves, 18 de enero de 2018

Cristo vive para siempre para interceder por nosotros


Fijaos que en la conclusión de las oraciones decimos: «Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo»; en cambio, nunca decimos: «Por el Espíritu Santo.» Esta práctica universal de la Iglesia tiene su explicación en aquel misterio, según el cual, el mediador entre Dios y los hombres es Cristo Jesús, hombre también él, sacerdote eterno según el rito de Melquisedec, que entró de una vez para siempre con su propia sangre en el santuario, pero no en un santuario hecho por mano de hombre y figura del venidero, sino en el mismo cielo, donde está a la derecha de Dios e intercede por nosotros.

Teniendo ante sus ojos este oficio sacerdotal de Cristo, dice el Apóstol: Por medio de él ofrezcamos continuamente a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el tributo de los labios que van bendiciendo su nombre. Por él, pues, ofrecemos el sacrificio de nuestra alabanza y oración, ya que por su muerte fuimos reconciliados cuando éramos todavía enemigos. Por él, que se dignó hacerse sacrificio por nosotros, puede nuestro sacrificio ser agradable en la presencia de Dios. Por esto nos exhorta san Pedro: También vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción del templo del Espíritu, formando un sacerdocio sagrado, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por Jesucristo. Por este motivo decimos a Dios Padre: «Por nuestro Señor Jesucristo.»

Al referirnos al sacerdocio de Cristo, necesariamente hacemos alusión al misterio de su encarnación, en el cual el Hijo de Dios, a pesar de su condición divina, se anonadó a sí mismo, y tomó la condición de esclavo, según la cual se rebajó hasta someterse incluso a la muerte; es decir, fue hecho un poco inferior a los ángeles, conservando no obstante su divinidad igual al Padre. El Hijo fue hecho un poco inferior a los ángeles en cuanto que, permaneciendo igual al Padre, se dignó hacerse como un hombre cualquiera. Se abajó cuando se anonadó a sí mismo y tomó la condición de esclavo. Más aún, el abajarse de Cristo es el total anonadamiento, que no otra cosa fue el tomar la condición de esclavo.

Cristo, por tanto, permaneciendo en su condición divina, en su condición de Hijo único de Dios, según la cual le ofrecemos el sacrificio igual que al Padre, al tomar la condición de esclavo fue constituido sacerdote, para que, por medio de él, pudiéramos ofrecer la hostia viva, santa, grata a Dios. Nosotros no hubiéramos podido ofrecer nuestro sacrificio a Dios si Cristo no se hubiese hecho sacrificio por nosotros: en él nuestra propia raza humana es un verdadero y saludable sacrificio. En efecto, cuando precisamos que nuestras oraciones son ofrecidas por nuestro Señor, sacerdote eterno, reconocemos en él la verdadera carne de nuestra misma raza, de conformidad con lo que dice el Apóstol: Todo sumo sacerdote, tomado de entre los hombres, es constituido en favor de los hombres en lo tocante a las relaciones de éstos con Dios, a fin de que ofrezca dones y sacrificios por los pecados. Pero al decir: «tu Hijo», añadimos: «que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo», para recordar, con esta adición, la unidad de naturaleza que tienen el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y significar de este modo que el mismo Cristo, que por nosotros ha asumido el oficio de sacerdote, es por naturaleza igual al Padre y al Espíritu Santo.

miércoles, 17 de enero de 2018

La vocación de San Antonio


Cuando murieron sus padres, Antonio tenía unos dieciocho o veinte años, y quedó él solo con su única hermana, pequeña aún, teniendo que encargarse de la casa y del cuidado de su hermana.

Habían transcurrido apenas seis meses de la muerte de sus padres, cuando un día en que se dirigía, según costumbre, a la iglesia, iba pensando en su interior cómo los apóstoles lo habían dejado todo para seguir al Salvador, y cómo, según narran los Hechos de los apóstoles, muchos vendían sus posesiones y ponían el precio de la venta a los pies de los apóstoles para que lo repartieran entre los pobres; pensaba también en la magnitud de la esperanza que para éstos estaba reservada en el cielo; imbuido de esos pensamientos, entró en la iglesia, y dio la casualidad de que en aquel momento estaban leyendo aquellas palabras del Señor en el Evangelio: Si quieres ser perfecto, ve a vender lo que tienes, dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven y sígueme.

Entonces Antonio, como si Dios le hubiese infundido el recuerdo de lo que habían hecho los santos y como si aquellas palabras hubiesen sido leídas especialmente para él, salió en seguida de la iglesia e hizo donación a los aldeanos de las posesiones heredadas de sus padres (tenía trescientas parcelas fértiles y muy hermosas), con el fin de evitar toda inquietud para sí y para su hermana. Vendió también todos sus bienes muebles, y repartió entre los pobres la considerable cantidad resultante de esta venta, reservando sólo una pequeña parte para su hermana.

Habiendo vuelto a entrar en la iglesia, oyó aquellas palabras del Señor en el Evangelio: No os inquietéis por el día siguiente. Saliendo otra vez, dio a los necesitados incluso lo poco que se había reservado, ya que no soportaba que quedase en su poder ni la más mínima cantidad. Encomendó su hermana a una vírgenes que él sabía eran de confianza y cuidó de que recibiese una conveniente educación; en cuanto a él, a partir de entonces, libre ya de cuidados ajenos, emprendió en frente de su misma casa una vida de ascetismo y de intensa mortificación.

Trabajaba con sus propias manos, ya que conocía aquella afirmación de la Escritura: Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma; lo que ganaba con su trabajo lo destinaba parte a su propio sustento, parte a los pobres.

Oraba con mucha frecuencia, ya que había aprendido que es necesario retirarse para orar sin cesar; en efecto, ponía tanta atención en la lectura, que retenía todo lo que había leído, hasta tal punto que llegó un momento en que su memoria suplía los libros.

Todos los habitantes del lugar, y todos los hombres honrados, cuya compañía frecuentaba, al ver su conducta, lo llamaban amigo de Dios; y todos lo amaban como a un hijo o como a un hermano.

martes, 16 de enero de 2018

Bitacora de un funeral

Las decisiones construyen tu vida, le dan dirección y te mantienen en donde tu eliges, así se expresa esta limitada libertad que como humanos tenemos, en el actuar diario están disponibles un sin fin de elecciones y sera tarea diaria el tomar las adecuadas, esta capacidad humana es mas trascendente de lo que parece pues en esas elecciones estiba el construir o destruir nuestra propia existencia.

Esa mañana desde muy temprano fueron a buscarme para ir a hacer oración, oficio de difuntos, para dos jóvenes que habían sido encontrados muertos, después de 9 días de desaparecidos,la noticia me conmovió, pero al mismo tiempo me recorrió una sensación de ira, de coraje, pues los jóvenes ya finados solían ser vendedores de drogas en aquella comunidad y esa fue también la causa de su muerte.


antes de tomar mi morralito con la Biblia y la liturgia reflexione un poco a la luz del salmo primero, ¿que conjunto de decisiones los llevaron ahí?  ¿la difunción familiar culminaba en ello? 


con solo dieciséis y diecinueve años dejaban este mundo ambos jóvenes, nunca hicieron caso a la voz de Dios, fue una vida efímera, de gustos y vicios, cada que pensaba en ello se me movía el corazón, y pensaba en todas las oportunidades que Dios da, también pienso que nadie está exento de romper el rumbo al alejarse de Dios y que cada decisión que tomamos tiene una trascendencia en cada aspecto de nuestra vida.


el cortejo enfilaba en dirección a la última morada, ¿Que decir? ¿que hacer?, todo se convertía en silencio que se amoldaba a la perfección con la gelidez de la tarde, la lluvia inesperada y el lejano aullar de los perros.

el olor pútrido de la muerte era apenas disfrazado con las gladiolas y se quedaba impregnado en mi mente
¿que pasa en la vida que pueda llevar a perderla?, ¿los ahora encajonados tuvieron buen vivir? sus cuerpos estaban en descomposición desde hace días, pero seguro que sus almas ya se pudrían lenta y lastimosamente desde años atrás.

Es dulce el camino que nos conduce a la perdición, y es amargo el camino que los conduce a campo santo, solo queda un pestilente olor a muerte, tierra de panteón en los zapatos, recuerdos no tan honrosos, familiares dolientes que al mirarse uno al otro no resisten el deshacerse en llanto, y una madre que como queriendo que se levanten de la tumba les grita a los cuerpos putrefactos:


 !!!Nunca entendiste hijo, nunca entendiste¡¡¡¡

las decisiones que se toman pueden llevarte a donde quieras, en tus manos está lo que tú decidas , pues en esta vida no hay ni premios ni castigos, solo consecuencias.





lunes, 15 de enero de 2018

Una vida con Dios

Todos los días son buenos para alabar al Señor, darle gracias y recordar que somos sus hijos.

Cierto día mientras pasaba por un canal de agua cristalina me detuve un momento pues la sed ya me golpeaba , era uno de esos días de verano donde el termómetro llegaba a pasar por encima de los 40° Celsius, mucho calor para mi, pues en mi ciudad natal nunca me había enfrentado a esas temperaturas.

Eran ya más de las once de la mañana y ni mi compañero de misión, ni yo , habíamos desayunado, ya hasta nos estábamos resignando a no desayunar ese día , pero el hambre y la sed se hacían presentes cada vez más, me incliné hasta meter las manos en el canal del agua y me enjuague el rostro para refrescarme un poco , no me atreví a beber del agua, pues de contaban historias sobre los virus que pudiera tener.

Cuando levantamos la cabeza después de mojarnos, vimos a una mujer de edad avanzada que nos dijo : "hijitos, vengan a tomar agua a mi casa"
Enseguida la seguimos y nos comenzó a contar historias sobre ese canal de agua , donde decía iban a tomar agua los camaleones y otros bichos.

Al llegar a su casa lo primero que nos mostró fue una imagen del niño Dios, que ella conservaba desde hace algunas décadas y algunos rosarios que ella utilizaba para orar, a veces se me hace difícil entender la fe de las personas mayores, es una fe con gran convicción, aunque muchas veces no está bien enfocada , asi era la fe de esta grata señora; doña Margarita, o como prefiera que le dijeran : "doña Maguito".

Todos sus hijos se fueron a Estados Unidos en busca de una mejor vida , y la consiguieron, tanto así que a doña Maguito no le faltaba nada , después de una pequeña charla nos invitó a desayunar, ¡Que comida más deliciosa! , A veces no se valoran esas pequeñas cosas, pues las tenemos a diario, pero ese día los frijoles y el huevo que nos compartió, me supieron a gloria.

Ella siguió contándonos sobre historias de su vida , nos contó cómo Dios llegó para hacerla siempre feliz , ya con noventa y tres años era mucha la lucidez con la que hablaba ,en sus ojos solo se veía paz, una paz que sólo llegando a esa edad se puede experimentar.

Desde ese día he pensado en esos Santos anónimos, esos que no están en los altares ni son venerados, para mí, doña Maguito era una persona santa que siempre ponía a Dios por encima de todo.

Quizá jamás podré entender la fe las personas mayores, pero puedo entender que doña Maguito siempre fue una persona libre , alegre y satisfecha, gracias a ese secreto que me compartió.

-doña Maguito, ¿cuál es su secreto para llegar a esa edad y ser así de feliz?

- nada más que hacer el rosario completo todos los días, yo pienso que Dios me ha permitido vivir tanto tiempo para que yo rece por mis familiares difuntos, no dejare está misión hasta que cada uno de ellos entre al cielo.



viernes, 12 de enero de 2018

Todo está en manos de Dios

¿Alguna vez has dormido debajo de un árbol de naranjo?
¿Has paseado entre las huertas sólo a la luz de la luna?

Hace algunos años yo tampoco sabía que era eso, hasta que me tocó ir a un pueblito más allá de las huertas, donde él camino siempre era una aventura.

Hubo una noche en que me sentí por completo en las manos de Dios, muchas veces yo creí estar así, en las manos de Dios, pero la verdad es que pocas ocasiones lo he hecho en realidad, y esa noche fue una de ellas.

Tomé mi morralito misionero, aquel que me ha acompañado siempre, donde llevaba una biblia, un rosario y una libreta, pero eso sí, muchas ilusiones por llevar el Evangelio.

En el camino de ida me entretenía oliendo el azar de la naranja al cruzar las huertas, mientras iba meditando el rosario, así es como calculaba el tiempo, pues no poseía ni un reloj, así que cuatro rosarios eran necesarios entre las huertas para llegar al pueblo al que iba.

Todo transcurrió normal, fue un día muy alegre , en el que pude compartir el Evangelio con catequesitas y otros grupos parroquiales, pero entre alegría y alegría se me fue el tiempo sin darme cuenta, y al percatarme que fuera de la iglesia ya todo era oscuridad me preocupé por llegar lo más pronto posible a la casa donde vivía.

De prisa me despedí , tomé mi bicicleta y comencé el camino de vuelta, pero apenas salí del pueblo y comenzó una tormenta fuertísima, que apenas me permitia ver unos metros adelante, de nuevo comencé a orar mientras me adentraba a las huertas.

Estaba mojado por completo y el camino se hacía cada vez más difícil, hasta mi morralito y mi biblia se mojaban y todo era oscuridad, sólo el reflejo de la luna en el río que surtia las huertas era mi única guía

Después de dos caída en el lodo me di cuenta que me resultaría casi imposible llegar a mi destino, y también recordé que no había comido nada en ese día , el hambre se hacía presente, lo que hice fue pararme debajo de un naranjo y robarle algunos frutos, la noche era cada vez más cerrada y la lluvia más fuerte, puse mi bicicleta en un costado del tronco y me recosté debajo de aquél árbol, así fue como pasé aquella noche, meditando en la soledad y el silencio , totalmente en manos de Dios,orando y meditando, pero también recordé que la distancia entre el cielo y la tierra son tan solo gotas de lluvia.

jueves, 11 de enero de 2018

Todos trabajamos por un denario

Jamas olvidare las palabras de doña Cami en el día que me despedía de aquella misión, ella estaba sentada ahí como todos los fines de semana , en una silla de esas de palma tejida, con su vestido floreado, haciendo compañía a su hija que vendía comida en un puesto de la calle de aquel pueblito,
en cada ocasión que íbamos a comer ahí, doña Cami siempre me hacia platica , sobre las plantas, los arboles las flores, me hablaba también de un tiempo pasado, de ese que a mi ya no me toco vivir, pero no por ello había dejado de actualizarse, también conocía los temas de interés del momento.

siempre nos recibía alegre y jovial, era una de esas mujeres que tienen paz y alegría en el corazón, y ese día no era la excepción, pues a pesar que para mi y mi hermano de misión era un día nostálgico, pues después de 9 meses decíamos adiós a ese pueblito que nos acogió con mucho amor, donde vivimos alegrías, retos, aventuras, ella nos recibió como todos los días, sin tristeza, sin lagrimas, por el contrario, nos platico sobre flores y hasta bromeaba con nosotros.

En ese día ya habíamos llorado mucho, pero al llegar con doña Cami todo fue muy tranquilo, mientras comíamos nos contaba historias, nos preguntaba cosas, y nos bromeaba sobre algunos temas, sin embargo mi compañero misionero y yo sentíamos esa sensación de que el tiempo se acaba de que jamas volveríamos a ver a la gente de aquel cálido pueblo, y me pasaba también por la mente que ya jamas volvería a ver a doña Cami, ni ha comer con su hija.

el tiempo volaba y ya eran casi las diez de la noche, el cielo estaba cuajado de estrellas, era una noche de verano y se sentía mucho calor, doña Cami seguía bromeando, a pesar de saber que era la ultima noche que estaríamos platicando con ella.

llego entonces el momento de decir adiós, esa parte difícil de la noche, y sucedió que doña Cami tomo la palabra y como toda una exegeta nos comenzó a meditar el Evangelio, eligió esa parte donde Jesús les dice una parábola sobre los trabajadores de una vid, donde unos comienzan a trabajar desde muy temprano, otros a medio día y otros por la tarde, y sin embargo al final todos reciben solo un denario.Doña Cami finalizo, nos sonrió y nos dijo: "sigan trabajando por un denario", sus palabras se me hicieron extrañas, lo mismo que para mi hermano misionero, ella se tomo un respiro, nos miro y nos comenzó a explicar:

"todos nosotros estamos trabajando en la viña de Dios, que es el mundo, unos como yo ya llevan muchos años trabajando, otros van a medio camino y otros recién han comenzado a hacerlo, pero todos vamos a recibir la misma paga, un denario, que es el cielo, todos somos familia, la gran familia de Dios, y estoy segura que si no nos volvemos a ver aquí ,nos volveremos a ver allá arriba así que tengan siempre animo y sigan luchando por ese denario, recuerden que cristo paso haciendo el bien, eso es todo lo que debemos hacer para ganar el denario: hacer el bien".

sus palabras me conmovieron hasta las lagrimas, no era una exegesis salida de un teólogo, o una homilía preparada por un sacerdote, era la experiencia de una persona de ochenta y tantos años, enamorada de Dios, sus palabras siguen en mi hasta el dia de hoy, y estoy seguro que pueden dar vida a muchas personas que lo necesitan.

Doña Cami se despidió de nosotros sin soltar una sola lagrima, al contrario, soltando carcajadas y sonrisas y me dio una lección muy importante en mi vida también comprobé lo que hace tiempo había leído : "el mejor teólogo es quien se arrodilla ante el misterio".






sigamos adelante en este camino, si te gustó, compártelo, y no olvides seguir trabajando por solo un denario. 
Dios te bendiga



miércoles, 10 de enero de 2018

Solo en el amor se puede ser libre

La libertad es un tema muy importante en todo momento ¿hasta donde llega nuestra libertad? ¿en donde la podemos experimentar?

mucha gente durante siglos ha juzgado el pasaje del fruto prohibido que encontramos en génesis, diciendo que si ese árbol no hubiera existido, todo estaría bien y ahorita estaríamos en el paraíso, pues bien esto es completamente falso, el árbol que nos encontramos en génesis, representa nuestra libertad.

Dios no quiere títeres , o juguetes, o animales a los cuales amar, Dios quiere hijos, que sean capaces de amarle, pero por propia voluntad, nos ha creado con esa capacidad de amar, y lo mejor es utilizarla primeramente en Él , como dijera alguna vez San Agustín : "mi corazón no descansa hasta llegar a los brazos de su creador", en nada se compara el amor que nosotros podamos dar con el amor que Dios nos da, pero aun y con nuestras limitaciones si amamos con todo el corazón, no estaremos en deuda de nada.

La libertad, el libre albedrío no nos llega de cosas externas, ya que nuestra libertad siempre esta limitada , ya sea por factores físicos, o factores sociales, pero esa libertad interior, esa libertad de decidir es la que nadie nos puede quitar, la que siempre tendremos, no podemos cambiar la realidad, pero podemos cambiar como reaccionamos ante ella.

hermano, o hermana, en esta mañana te invito a ser consciente de esta libertad y utilizarla para que no te afecte todo el ruido de afuera, o sea todos esos problemas que te alejan de la voz de Dios, escúchale solo a Él , ama y sigue adelante en todo, se libre, y en esa libertad sigue amando.

vive en la verdad , solo viviendo en la verdad se puede amar, y solo amando se puede ser libre, pues como cristo lo ha dicho: la verdad los hará libres.


martes, 9 de enero de 2018

La Alegría del Evangelio


Pocas veces me he sentido como el día de ayer, donde experimente una vez más el gran amor de Dios, donde lo encontré nuevamente en las cosas más simples, como llegar a un pueblito en las periferias, para encontrarme con la verdadera alegría, la alegría del Evangelio.

Fueron 3 horas de travesía, siguiendo solo el ideal de llegar a encontrarme con un sacerdote al que respeto mucho, y le tengo alta estima, fui pasando por varios pueblos antes de llegar al de mi destino, y en el camino pensaba que Dios siempre me trata bien.

En las muchas misiones en las que he estado siempre se experimenta esta sensación de algo nuevo, de gente nueva, nuevos retos, se experimenta una gran emoción, y aunque el día de ayer no era el caso, así lo sentí, sentí esa providencia divina para no perderme, para encontrarme con personas increíbles , y finalmente para llegar donde me esperaban dos sacerdotes.

al pensar en la tarde de ayer, me di cuenta lo hermoso que es vivir en esa alegría rodeado de personas que tienen el mismo ideal que el tuyo, el ideal de servir al mismo señor, desde niños hasta ancianos todos emocionados por la santa misa, recibiendo bien al sacerdote, y a mi, que estaba ahí.

Quizá esto que escribo es una divagación que estoy escribiendo aun lleno de emoción, pero quiero compartirles esto, que me siento de maravilla al experimentar nuevamente esta perfecta alegría del evangelio, y a todos los que siguen y sirven a Dios, quiero decirles que no están solos en el camino, cada vez somos mas los que queremos servirle, ama a Dios y se muy feliz, atrévete a predicar a Jesús, atrévete a ser feliz, atrévete a experimentar la providencia divina. 

Dios te bendiga.

domingo, 7 de enero de 2018

El sacrificio más grande

Estamos tan acostumbrados a ver al crucificado que se nos ha olvidado el dolor que padeció por nosotros, y aun mas que el sacrificio de la cruz está el sacrificio de la encarnación.

que tal, hermanos, espero que se encuentren bien y bendecidos,hoy celebramos el día de la epifanía del señor, el día que cristo se muestra a la humanidad atrayendo con su luz.

pero casi nunca pensamos en el sacrificio que Dios tuvo que hacer para llegar a los hombres,imagina, el infinito se limitó a un tiempo, a una época, el omnipotente se hizo frágil, Dios se hizo hombre, eso es lo mas increíble que he escuchado, tan solo trata de imaginarlo por un momento, el ser omnipotente y omnipresente tuvo que aprender a comer, a caminar, a hablar , seguramente se enfermo varias veces cuando era bebe. tuvo que haber llorado muchas otras veces para pedir comida o para decir que ya quería dormir.

por si fuera poco imagina su adolescencia, cuando le tuvieron que decir que Jose no era su verdadero padre, y cuando Jose muere, imagina el dolor que tuvo que haber pasado, posteriormente ser rechazado por su pueblo, hasta ser llamado "loco" por sus propios familiares, seguramente desde temprana edad tuvo que trabajar , para sacar adelante a su madre, por ello al predicar hablaba de pastoreo, de pesca, de viñedos, seguramente fueron los trabajos que desempeño.

Jesús tuvo que luchar también seguramente contra sus metas, al ir encontrando poco a poco su misión, saber que tenia que morir, y hasta la muerte que el imaginaba se la quitaron, pues el creía que seria muerto lapidado, como todos los profetas anteriores, pero no fue así, murió como un alborotador , no como un mensajero.

Jesús sufrió todo esto desde el momento de nacer, ya que ni siquiera nació en una cama, y desde muy pequeño estuvo en peligro de morir, desde bebe tuvo que emigrar para no morir, y aun así hay personas que piensan que dios no los comprende, cuando Dios padeció todo esto solo por amor, por amor a la humanidad, y no de una manera general, sino de una manera personal por cada uno de nosotros.

en este día te invito a pensar todo lo que Jesús sufrió, no solo en la cruz, y que si tu pasas por una situación adversa lo mires a el, invitándote a no rendirte, a seguir adelante, pues Jesús vino a humanizar a Dios y divinizar al hombre.








sábado, 6 de enero de 2018

Los Reyes magos - Que Cristo nazca en tu corazón

Que si eran 10, que si eran 12, que si eran 15, o algunos dicen que eran cuatro y hasta película se les hizo, pero la verdad nadie sabe cuántos eran , pues a falta de reporteros , sólo san  Mateo se dio a la tarea  de contarnos su historia, sí , hablo de : los Reyes magos.

Si bien no sabemos cuántos eran se ha deducido que eran 3, por el número de regalos , y esto se hace precisamente hasta el siglo III , pues de hecho en iconografías anteriores ya se representaba a 3 o 2 reyes llevando los regalos al niño Jesús, y es hasta el siglo VI que se les da nombre por primera vez en un mosaico de la iglesia de San Apolinar , los nombres ya los conoces: Melchor, Gaspar y Baltasar.

los 3 representados con vestiduras y rasgos persas, apuntándo a una antigua leyenda de los caldeos , que dice que ya desde siglos atrás ellos esperaban la llegada del gran rey , y lo reconocerían por su estrella, es hasta siglos más tarde cuando se les representa con los rasgos y vestimentas propias de cada continente conocido: Asia, África y Europa, también representados por los animales que llevan :
Caballo = Europa
Elefante = Asia
Camello = África

Es hasta el siglo XIX que se inicia la tradición de llevar regalos a los niños durante la víspera de la epifanía, esto en España, como una respuesta a la tradición de Santa Claus que comenzó a desvirtuar la Navidad.

Después de que está tradición de los Reyes magos recorrió toda España, vino a parar a los países hispanos , y desde entonces la venimos celebrando año con año.

Cómo dato adicional, se cree que los restos de los 3 reyes magos si fueron encontrados y pasaron de mano en mano durante varios siglos, hasta que  finalmente se quedaron en la catedral de colonia, Alemania, donde se encuentra el llamado "Relicario de los Reyes magos".




Pues bien, hermanos, de todo corazón deseo que el día de hoy no sólo sean juguetes lo que regales a tus hijos , ellos también necesitan amor, comprensión, cariño y sobre todo paz.

Que en este día también tú te regales a Cristo, te consumas en oración como ese incieso ante el altar , que ayudes a curar el dolor ageno, como la mirra , y que reconozcas que Jesús es el rey de reyes entregándole ese oro , ese oro que guardas en tu corazón.

Dios te bendiga y te de la paz.



viernes, 5 de enero de 2018

Tú eres lo que amas

había un zorro que quería comer uvas, así que todas las tardes subía a un pequeño monte de tierra para poder ver un viñedo cerca de él, pero sólo veía pues el viñedo estaba cercado por todos lados. 

Un día paseaba por aquel lugar y se dio cuenta de un agujero en la pared de la viña, sin pensarlo intento meterse pero no pudo pasar pues era muy estrecho. 

más tarde a este zorro se le ocurrió una idea, dejaría de comer 3 días para ser lo suficientemente delgado para poder pasar, y así fue, después de 3 días sin comer, logró entrar al viñedo y comió cuantas uvas pudo, racimos enteros saboreaba y disfrutó aquel manjar con mucha ansia, estaba contento y se regocijaba con alegría. 

cuando término tal festín, decidió que ya era tiempo de volver a su hogar y seguir con su vida, pero al intentar salir se dio cuanta que nuevamente ya no podía pasar por aquél agujero, y repitió el proceso que lo llevó allí, dejó de comer tres días y al fin pudo salir. 

ya afuera subió al pequeño monte, y dirigiendo su vista al viñedo dijo: "me la he pasado muy bien, querido viñedo, pero de ti ya nada conservo tú sabor ya lo he olvidado y de nada me ha servido". 

ese viñedo es la vida misma y nosotros los zorros que persiguen sus deseos, que todo bien y mal son pasajeros, y al final ya nada nos llevamos, sólo la experiencia y aprendizaje que son lo que más importa.





jueves, 4 de enero de 2018

Tarde te amé

Sólo los hombres nuevos pueden encontrar la felicidad del evangelio, pues como bien a dicho Jesús: "para vino nuevo, odres nuevos" , las ideas del evangelio son toda una revolución, una revolución de amor.

Jesús nos mira y nos invita a cambiar día con día , nos invita a vivir la verdadera felicidad, esa felicidad que no es un sentimiento o un estado de ánimo, sino esa felicidad que es un estado de vida, donde a pesar de los problemas o dolores se puede seguir siendo feliz, sé que esto suena a locura y esa es precisamente la locura del evangelio, esa que no cabe en hombres viejos , esa que necesita una mentalidad nueva, renovada.

Jesús nos llama a seguirlo , a ser ese nuevo hombre, capaz de dejar atrás las cosas que te atan al mundo, capaz de amar a tus enemigos, capaz de dar al que menos tiene, capaz de ver con misericordia a quien te causo dolor.

El evangelio es para los hombres nuevos, el evangelio es la fortaleza de quien se debilita, el evangelio es esa buena noticia que ha llegado a la humanidad.

Nunca es tarde para mejorar, nunca es tarde para enamorarse de Dios, el quiere que tú seas feliz, no en lo efímero, sino en lo eterno, dale la oportunidad de que de hoy en adelante Él sea el centro de tu vida, y gozaras de la verdadera felicidad.

Una humanidad renovada en el Espíritu Santo, esa es la gran meta.

Dios te bendiga

"Ama y haz lo que quieras"
-San Agustín.






miércoles, 3 de enero de 2018

Salmo 23 - Escuchemos la voz del Pastor

Cuando tengo miedo recuerdo a unos animales que son muy miedosos y frágiles; las ovejas , así es , estos animales torpes que hasta se pueden morir al tomar agua de algún río , si su lana se moja ya no pueden seguir y se quedan ahí para morir, también las ovejas son acechadas por varios depredadores y viven en constante peligro, así me veo yo, como una oveja, torpe, muda.

La oveja no tiene confianza propia, su confianza viene de su pastor, reconoce la voz de su pastor y lo sigue a donde sea , sabe que su pastor la va a proteger y a curar, así es Dios con nosotros, nuestro pastor, el da la cara por nosotros y nunca nos olvida, nos alimenta y protege.

Por eso es importante reconocer la voz de nuestro pastor, la voz del Señor, en verdes praderas nos hace recostar, nos da dignidad y aunque pasemos por cañadas oscuras su vara y su bastón nos inspiran confianza, al sonido del bastón vamos todos siguiendo a Dios, por más oscura que sea la senda en la que vamos el sonido del bastón nos dará confianza.

Así es el caminar con Dios, no lo vemos , pero lo escuchamos y eso nos basta para sentir la confianza y enfrentar nuestros miedos.

Hermano, que está mañana este llena de bendiciones, no te olvides de escuchar la voz del buen pastor, nuestro señor Jesucristo, y no dejes que el miedo te destruya, tú puedes enfrentar la vida si dejas que Jesús vaya al frente.